jueves, 9 de abril de 2015

Día 3: Arfoud - Desierto Erg Chebbi

Marruecos (sur y desierto) -  2 abril 2012


El hotel Kasbah Xaluca es espectacular, de tipo caribeño pero en el desierto, la pena es que ayer llegamos tarde y esta mañana salimos pronto y no hemos podido aprovechar la piscina interior. 


Hotel Kasbah Xaluca

Hotel Kasbah Xaluca
Piscina del hotel


A primera hora de la mañana nos recibe Ahmed en la recepción del hotel con turbantes y nos los pone, él también viene vestido con chilaba y turbante. Hay que ambientarse :)


Entrada del Hotel Kasbah
Momento guiri con el portero del hotel


Entramos en el desierto por pistas hacia ningún lugar y paramos a recoger fósiles, algo muy común aquí, todos los niños venden fósiles por todos lados, salen niños de la nada vendiendo fósiles, es increíble, en medio del desierto, por las carreteras, en las montañas… no se sabe de dónde salen. 


Fosil en una roca


Paramos en un oasis a tomar un té preparado por Ahmed, parece mentira que en medio de la nada aparezca un lugar tan verde lleno de agua y vida. Realmente precioso y espectacular.


Preciosísimo oasis
Naturaleza en medio del desierto
Agua en el desierto
El té de las 5!

Comemos en otro oasis preparado por Xaluca, muy turístico pero bonito. Los niños rodean al campamento y se acercan a vender o a pedir, repartimos juguetes entre ellos pero son demasiados y no los controlamos bien, se pelean por unos cochecitos y por muñecos, hemos aprendido que no podemos sacar los juguetes de golpe y no es conveniente repartir nada cuando hay muchos niños porque es peor el remedio que la enfermedad. A cambio nos llevamos unas fotos de los niños preciosas, pedimos permiso a la madre para hacer las fotos, ella no quiere salir, pero no impide que les hagamos fotos a los niños.


Oasis reconvertido en restaurante
Niños, niños y más niños pidiendo juguetes
Cielo y vistas de postal
Niños del desierto
Miradas limpias
Risas
Niños y más niños


Tarde de dunas con el coche subiendo y bajando en plan París-Dakar, y luego subiendo y bajando sin coche y rodando por la arena. La arena es finísima y naranja que con el contraste con el cielo, el resultado es impactante. Precioso!


Dunas de Erg Chebbi
Ahmed en la duna
Foto de familia


Y... escondidos bajo la arena aparecen escarabajos, curioso. 


Escarabajos del desierto


Y, cómo no, de repente, aparecen niños de unas casas que están lejísimos a vendernos fósiles, cuando nos damos cuenta, están aquí! No les compramos pero les regalamos juguetes y clips para el pelo a las niñas. Les hacemos unas trenzas y las peinamos. 

Niños del desierto
Peluquería itinerante
Parezco enfadada pero no lo estoy
El rosa me sienta muy bien

Después de rodar y rodar por las duna llegamos a la base del campamento de haimas donde vamos a dormir. 


Base del campamento de haimas


Subimos a los camellos dirección a ver la puesta de sol pero está un poco nublado. Es hora punta, hay un montón de caravanas de camellos por las dunas subiendo hacia las más altas. Nosotros no llegamos hasta arriba porque hay demasiada gente y nos quedamos en una que está más solitaria y en la que las vistas son igualmente espectaculares



Caravana hacia las dunas para ver el atardecer
Paisajes espectaculares: naranja, blanco y azul
Seguimos subiendo a la duna
Sombras en la arena


El paisaje te deja sin palabras. Hay silencio. Paz. Relax. Intento retener en la retina esos momentos, esas sensaciones, gravarlo para no olvidar y llenarme de esa magia. Por otro lado los niños suben y bajan por la arena, es cansadísimo subir una duna, bajar es más fácil, sencillamente, te dejas caer. No tenemos mucha suerte y no vemos bien la puesta de sol porque está cubierto de nubes pero aun así nos llevamos estas vistas.


El sol va bajando en el desierto
Dunas infinitas en Erg Chebbi
Dani subiendo la duna...
...y ahora bajando
Escribiendo en la arena...
...y también pintando
Infinito naranja

Bajamos de nuevo con nuestros dromedarios, Senegal es el dromedario de Juan y posa para las fotos, es un descarado y se cree muy guapo :)



Senegal y el tuareg
Top model Senegal


Llegamos al campamento de haimas y, aunque parezca mentira, empieza a llover, pues sí, también llueve en el desierto! Parece el colmo de los colmos, ir al desierto y que llueva!!! Evidentemente el cielo está cubierto y no vemos las estrellas, que pena! Tendré que volver algún día para verlas. El suelo está totalmente cubierto por alfombras y las tiendas forman varios pasillos interiores en el campamento. En el suelo, marcando el camino,  los farolillos con velas dan al campamento un aire romántico y mágico. Dentro de las haimas 2 camas y poco más. Sencillo pero acogedor, aunque evitamos dejar las maletas abiertas en el suelo no sea que algún bicho indeseable se meta dentro y nos lo llevemos de recuerdo. 


Campamento de haimas. Pasillo central
Interior de la haima

La cena se sirve en una haima central muy grande donde el grupo de Kamilha toca y danza, pero estamos tan cansados que nos acostamos antes de las 10. 


Grupo Kamilha 
Haima central restaurante

Dentro de las haimas hace fresco pero no frío y nos acurrucamos en las mantas, fuera hace mucho viento y llueve un poco que cala dentro de las tiendas y nos van salpicando gotas de agua. No sabemos que pasará si llueve mucho, quizás tengamos que salir corriendo, me inquieta un poco el tema pero estamos tan cansado que nos dormimos y ya no llueve más, o por lo menos no nos enteramos.

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