martes, 14 de abril de 2015

Día 8: Marrakech

Marruecos (sur y desierto) - 7 abril 2012

Hoy tenemos visita guiada por Marrakech, cortita, poca cosa. De camino para encontrarnos con nuestro guía nos encontramos con los aguadores. Imposible hacer una foto gratis, se giran de espaldas además de que se enfadan bastante,  así que decidimos pagar algo y hacer una foto en condiciones. 
Aguadores cerca de la plaza Jemaa el Fna


Me sorprende porque la guía es una mujer, perfecto, para contrastar las preguntas que hemos hecho a Ahmed y a Mohamed en Fez, me gusta poder tener el punto de vista femenino en esta sociedad. No va cubierta, pero lleva chilaba. En primer lugar vamos a ver el palacio de la Bahía que era una residencia del rey, donde vivía con sus 4 mujeres y 24 concubinas. 


Palacio de la Bahía y Suad nuestra guía de espaldas
Palacio de la Bahía

Las concubinas eran esclavas traídas a palacio que no volvían a salir de él. El rey hacía turnos con sus cuatro mujeres para cumplir con ellas, totalmente equitativos y decidía si quería alguna de las concubinas además. Cada una de las mujeres tenía su habitación, la favorita la más grande pero algunas de las concubinas compartían habitación. La favorita normalmente era la que le daba el hijo varón, pero algunas veces era de la que realmente estaba enamorado. El Corán manda que todas las esposas tengan los mismos derechos económicos, sexuales… pero emocionalmente siempre había una favorita. Hoy en día todavía un hombre puede tener hasta 4 mujeres, pero ha de tener el dinero suficiente para mantenerlas a todas por igual y cada una de ellas en su casa, sino no está permitido, aunque también la mujer puede poner en un contrato matrimonial que no permite que su marido se case con otra mujer, o que la obligue a dejar de trabajar. Ella nos cuenta que si una mujer trabaja y el marido la conoce ya con profesión normalmente ella sigue trabajando y el marido no dice nada, no como nos dijo Ahmed que necesita el consentimiento del marido para trabajar. Las diferencias son abismales del sur y la zona rural al norte, cuanto más al norte más occidentalizada está la sociedad. 

En cuanto a la manera de vestir nos comenta que las jóvenes muchas veces visten a la manera occidental pero cuando se casan se cubren y se visten con chilabas, pero no por que el marido se lo diga, sino porque ellas consideran que es un respeto hacia él y sus hijos, como ya está casada no necesita lucirse, es una decisión suya, por eso la mayoría de casadas llevan chilaba. 

No hay libertad sexual, cualquier relación fuera del matrimonio, sean casados o no, está penada con la cárcel, la diferencia son que las penas son más duras para los casado y mas ligeras para los solteros. Siempre se pide que 4 personas testifiquen que han visto la relación o el adulterio con lo cual puede haber mucha manipulación y falsos testimonios en las declaraciones. Incluso la violación se considera relación extramatrimonial, en este caso existe la posibilidad que el violador se pueda casar con la víctima y evitar el castigo y la cárcel, totalmente injusto e inhumano para la mujer. La homosexualidad también está penada con la cárcel, se considera anormal. Todo esto se rige ahora por la ley civil, la ley islámica es aun más dura y había pena de muerte para todos ellos. A pesar de todo esto, en los últimos tiempos se va avanzando en estos temas y se van suavizando las penas y la mujer empieza a tener derecho antes impensables.  

Suad, que así se llama la guía, se encuentra bien en esta sociedad, no se siente oprimida, o al menos eso es lo que dice, también cuenta que muchas veces la imagen que tenemos de ellos está distorsionada porque precisamente los que van a Europa son los más analfabetos de pueblos del sur, los más tradicionalistas y los mas conservadores. Muchas de las mujeres que viven fuera de Marruecos son más tradicionalistas que las del mismo Marruecos, sobre todo comparándolas con las del norte o de las grandes ciudades, y, sus maridos, más fundamentalistas, que incluso a veces no las dejan ni ir al médico si éste es un hombre, hasta el punto de dejarlas morir. Increíble pero cierto, y dicho por ella. 

Ella no entiende a las mujeres que van totalmente cubiertas o por qué en algunos países musulmanes las mujeres están totalmente sometidas, porque en el Corán no está escrita tal cosa, como no dejarlas conducir o no poder trabajar. Ella lo respeta pero no lo comparte. 

Ha sido muy instructivo hablar con ella. Incluso nos ha contado que este rey de Marruecos es el primero que hace público que sólo está casado con una esposa y la muestra públicamente cosa hasta ahora inaudito, además ella no va cubierta. Su padre y su abuelo aun tenían concubinas viviendo en palacio y no se sabía cuantas esposas tenían, el Rey actual esto lo ha anulado. Sigue manteniendo económicamente a las mujeres y concubinas de su padre, algunas de ellas de más de 80 años que nunca han salido de palacio y no podrían hacer vida social porque no saben. Toda una vida recluidas! A las que han querido les ha dado una paga vitalicia para que puedan vivir independientemente fuera de palacio. Increíble que todavía pasen estas cosas. 

Las mujeres no están obligadas ir a la mezquita a rezar pueden hacerlo en casa, los hombre están obligados si pueden hacerlo. Vemos la Koutubia desde fuera, no se puede entrar si no eres musulmán, sólo puede ser visitada la mezquita de Casablanca, a ciertas horas, es la única de Marruecos abierta a los turistas no musulmanes.

La Koutubia



Después de la visita con Suad, seguimos nuestra ruta de compras por el Zoco de la Medina. Acabamos cansados de regatear y de esperar 1 minuto marroquí que corresponde a 1 hora española, es agotador tanta espera y el ritmo de aquí. 

Interiores del Zoco

Magia de luces en el zoco

Cacharros de todo tipo...

...y miles de vasos de té...
... y cientos de teteras.

Todo tipo de aceitunas y otros millones de encurtidos en botes


Si te entra hambre puedes probar una cabeza de cordero o de cabra ;)

Volvemos a ver a Mbarak al que le compramos ayer unos regalos y que insiste aun a casarse con Laia y tener un montón de hijos, ella no está tan de acuerdo y aunque aquí dicen que entre hombres y mujeres no se besan y sólo se dan la mano, él se lleva unos cuantos besos entre los 2 días y la promesa del contacto por Facebook con ella. Son todos muy agradables pero estamos agotados de tanta compra. 

Tatuadora esperando clientes

Limpiabotas

Volvemos a la plaza Jemaa el Fna para comer en una pizzería que tiene una terraza desde la que se ve toda la plaza. Nos comemos unas pizzas y unos spaguettis mientras contemplamos el ambientillo desde arriba con el sonido de las flautas de los encantadores de serpientes de fondo. La pasta nos sabe a gloria después de tanto cordero, cous-cous y tajine. 

La plaza de día

Se vende de todo en todos los rincones

Jemaa el Fna desde la terraza de la pizzería
Vasijas y tajines de todos los tamaños

Tenderetes varios y puestos de naranjas en la plaza


Vamos al hotel descargamos las compras y descansamos un poco. Mireia y Juan se dan un baño en el agua helada de la piscina y más tarde volvemos al ataque por última vez. 

Paseo en coche de caballos como despedida de Marrakech

La Koutubia iluminada

Cogemos un coche de caballos para dar una vuelta sin cansarnos y volvemos a la plaza por última vez, memorizamos sus olores, sus sonidos, sus colores… para llevárnoslos a casa, luego, cenamos unas tapitas con el de “Palamós” por última vez, calamares, pinchitos, salchichas, gambas y sardinas, todo riquísimo 


Frituras en Jemaa el Fna 
Última mirada a la plaza

Con la barriga llena ya, nos volvemos al Riad, hay que hacer maletas y repartir pesos de 15 kg cada una, todo una faena! 

Mañana por la mañana volvemos a casa, el viaje se acabó pero ha sido fascinante y super-enriquecedor. 

Volveré seguro! Inshalá!

Riad Ksar Anika








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