viernes, 5 de diciembre de 2014

Día 1: Munich

Munich-Salzburg-Neuschwanstein-Dachau (diciembre 2014)

Madrugón para empezar nuestra escapada a Munich, el avión sale a las 7:00 de la mañana, por lo que a las 5:30 estamos ya en el aeropuerto para poder facturar una maleta, sólo son 4 días, pero es invierno y la ropa de abrigo y botas para 3 personas ocupan lo suficiente para facturar una maleta y no ir justos de ropa. Colas en los mostradores de Vueling a las 5:30 :( y aunque llevamos el check-in hecho desde casa nos lleva un buen rato facturar. El avión sale sin retraso y llega sin turbulencias (que para mi es lo más importante), así que a las 9 de la mañana estamos en Munich.



Lo primero de todo es localizar las máquinas de billetes para el tren. Las líneas S1 (azul) y S8 (amarilla) son las que llegan hasta el aeropuerto desde el centro de la ciudad.


 Munich tiene un montón de tarifas de transporte urbano que valen la pena aprovechar, pero aunque las llevaba muy estudiadas y sabiendo perfectamente cuál teníamos que comprar y además la máquina tenía la opción de idioma español, parecíamos catetos intentando encontrar la tarifa que buscábamos en la maraña de opciones.

En este link podeis ver la diversidad de billetes según las necesidades. Nada fácil!


En Munich hay 4 zonas de transporte y hay tarifas para cada una de ellas 
  • Innenraum (Zona blanca, centro de Múnich)
  • München XXL (Zonas blanca y verde)
  • Außenraum (Zonas verde, amarilla y roja, es decir, extrarradio sin incluir el centro)
  • Gesamtnetz (toda la ciudad, incluso el aeropuerto)
además existe la opción de una tarifa especial para viajar juntas hasta 5 personas que sale muy bien de precio. Finálmente la encontramos!!! GESAMTNETZ para 3 personas desde Flughafen (aeropuerto) 20,50€. Este billete nos permitía además viajar el resto del día en cualquier transporte urbano hasta las 6 de la mañana siguiente.

Llegamos a nuestro hotel, el Drei Löwen que estaba al lado de la estación central (Hauptbahnof) y a 20 minutos andando del centro de la ciudad. En estas fechas navideñas y con la poca antelación de la reserva no había demasiadas opciones más, pero si que queríamos que fuera lo más céntrico posible y cerca de la estación porque nos facilitaba la movilidad hacia cualquier sitio.

Dejamos las maletas y nos dedicamos a patear el centro de la ciudad.





Puerta de Karlstor




Llegamos al mercadillo navideño en Marienplatz y subimos a la torre del Ayuntamiento (2,50€ con ascensor) y aunque tiene mejor vista la torre de Peterkirche (la iglesia que está en frente del ayuntamiento) no teníamos ganas de subir a pie los 306 escalones hasta la torre.

Ayuntamiento en Marienplatz

Antiguo Ayuntamiento en Marienplatz



Peterkirche desde el Ayuntamiento
Vista desde la torre del Ayuntamiento

























Para comer nos fuimos a una de las cervecerías más famosas de la ciudad y la más grande, la Hofbräuhaus (Platz, 6) con unos salones inmensos, con camareras vestidas con el traje típico de Baviera y músicos tocando canciones típicas. Estaba abarrotado de gente, mucha, mucha gente. Las mesas son mayoritariamente compartidas, sencillamente dónde encuentras un hueco te sientas y compartes mesa. La comida estaba buena, un wiener schnitzel (una carne rebozada al estilo vienés con una especie de patatas en ensalada) y gulash (carne guisada con salsita) y, lo más importante, 2 super-cervezas ricaaaaaaaaas!!!




En esta época del año oscurece muy pronto y a las 4 y media de la tarde ya es de noche y el Mercadillo navideño y las calles se iluminan dando un encanto especial a la ciudad






Aprovechamos la tarde para ir a ver el estadio del Allianz Arena (es lo que tiene viajar con un adolescente futbolero), un estadio super-moderno y muy bonito, espectacular, con cambios de luz de colores incluido. La verdad es que mereció la pena la escapada hasta allí porque está en las afueras de Munich, pero el metro (U-Bahn U6 Frottmanding) deja muy cerca. No teníamos la certeza de verlo iluminado porque en las webs que había visitado no quedaba muy bien especificado, unas decían que sólo se iluminaba los días de partido y otras que todos los días, pero nos arriesgamos y fuimos hasta alli, y... bingo! desde la estación del metro relucía en la oscuridad a lo lejos (bueno, parecía que estaba cerca pero la verdad es que había un trecho, y más con el frío que hacía). Nos acercamos hasta allí, hicimos unas fotitos y cuando ya nos íbamos, el estadio nos regaló un cambio de color a rojo que no esperábamos. Genial. Mirad vosotros mismos:




Ya para cenar volvemos al mercadillo navideño dónde habían un montón de puestecillos de salchichas de todo tipo ¡qué diferencia de las que nos comemos aquí! y a descansar que el día ha sido muuuuuuuy largo.




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