domingo, 7 de diciembre de 2014

Día 3: Neuschwanstein Schloss

Munich-Salzburg-Neuschwanstein-Dachau (diciembre 2014)


Hoy no hay peleas con las máquinas de tíquets de la estación porque hemos reservado una excursión en autocar para ver el castillo de Neuschwanstein. Podríamos ir por nuestra cuenta en tren y luego en bus, pero nos apetecía que nos llevaran y nos explicaran sin tener que programar nada, así que hoy vamos de turistas totales con su autocar y su guía. Hay aproximadamente una hora y media de camino desde Munich al castillo, pero antes haremos una parada en un palacete también perteneciente a Luís II de Baviera, el Linderhof.



La excursión la programamos por internet en la página de www.disfrutamunich.com en el enlace de las visitas cercanas http://www.disfrutamunich.com/actividades/excursion-castillo-neuschwanstein, las otras dos visitas recomendadas, Salzburg y Dachau, preferimos hacerlas por nuestra cuenta ya que tenían muy buena combinación de transporte.

Llegamos al palacio de Linderhof a media mañana, está enclavado en plena naturaleza y tuvimos la suerte de que acababa de nevar, con lo cual los paisajes que nos esperaban eran de cuento, preciosos. El palacio en sí no merece mucho la pena, es pequeñito y super-recargado, pero lo que vale la pena son los paisajes de alrededor. 


Palacio de Lindehof

Jardines de palacio

















Continuamos hacia Neuschwanstein y la nieve fue quedando atrás y fue apareciendo la niebla en su lugar. Teníamos el temor que si la niebla persistía no veríamos el castillo en toda su esplendor, pero era un riesgo en esta época en la que el sol sale muy poquito y los días grises son habituales. Aun y así, el castillo tiene un encanto especial envuelto en la niebla, pero para que veáis lo que luce el castillo en su aspecto sin niebla aquí tenéis le que pudo haber sido y lo que fue :)

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El autocar nos dejó en la base de la carreterita que sube hasta el castillo. Se veía a lo lejos envuelto entre la niebla, pero aun así es precioso, tanto que Disney se inspiró en él para su famoso castillo de la Bella Durmiente. 

Luís II (Ludwic II) de Baviera, o el Rey Loco como a veces se le conoce, mandó construir este castillo en lo alto de la montaña para aislarse de sus súbditos ya que no le gustaba el contacto con la gente. Desgraciadamente no pudo disfrutarlo ya que murió pocos meses después de que se acabara de construir. Actualment es el monumento más visitado en Alemania. Quizás otros castillos y otros palacios de Francia o Austria son más espectaculares y bonitos en su interior, pero éste es precioso en su exterior.
Para llegar hasta el castillo hay 3 maneras: en bus, que te deja en la parte alta (al lado del puente del Alma) y hay que bajar unos 10 minutos andando; en carro tirado por caballos, que te deja a 10 minutos andando pero en subida; o andando, que son 30 minutos aproximadamente de una pronunciada cuesta. Nosotros elegimos ésta última opción.

Cometimos el error de comer en un restaurante cuando llegamos, en lugar de pillar alguna cosilla "take away"con lo cual perdimos un tiempo precioso para poder llegar al Puente del Alma y fotografiar el castillo desde una perspectiva perfecta. El puente se encuentra a 10 minutos más arriba de la entrada del castillo, con lo cual hay que calcular los 30 minutos de subida hasta la puerta, más los 10 hasta el puente más otros 10 de bajada. No nos daba tiempo, ya que la hora de entrada al castillo que teníamos es super-estricta y puntual, así que nos conformamos con fotografiarlo desde mitad de camino. La niebla, de todas maneras, impedía cualquier visión perfecta del castillo. Pero me quedé con las ganas!








Desde la entrada




Y ya desde abajo una última mirada al castillo

Vista desde el aparcamiento




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