lunes, 8 de junio de 2015

Día 2: Paseando por Los Ángeles y un bañito en Santa Mónica


5:00 a.m. y despiertos. Bienvenidos al jet-lag!

Aunque intentamos dormir un poco más es inútil, de todas maneras hemos dormido 7 horas del tirón así que nos levantamos medianamente descansados, y después de una ducha fresquita, como nuevos. Aprovechamos el madrugón para salir pronto hacia Hollywood Boulevard, aparcamos en el mismo parking del Dolby Theater y sobre las 8 ya estamos en el teatro Chino Grauman para hacer unas cuantas fotos tranquilitos antes de que llegue el mogollón de gente.

Estoy entre Richard Gere o Johnny Deep, y no sé con cual quedarme!



Teatro Chino Grauman


"Cambia el mundo"
Nos entretenemos a buscar las huellas de manos y pies de actores conocidos, yo, como no me decido a quedarme entre Richard Gere y Johnny Deep, me quedo con los dos a la vez :) Cuanto más miras más actores descubres, pero por más que buscamos fuimos incapaces de encontrar las huellas de Marylin.


Aprovechamos también para recorrer algunas de las estrellas justo delante del Teatro Chino y hasta la entrada del Teatro Kodak (que no es otra cosa que un gran centro comercial). Pasamos por Sharon Stone y Antonio Banderas, por Shreck y Olivia Newton-Jhon, por Jack Nicholson y B.B. King... y otros tantos montones de estrellas.




Desayunamos dentro del centro comercial del teatro y subimos a la plataforma desde donde se ve el famoso cartel de Hollywood, muy lejos, eso sí, pero se ve. Gracias al zoom de la cámara parece que esté más cerca!


Compramos algunos souvenirs y empezamos a darnos cuenta que la mayoría de dependientes y camareros son hispanos (mexicanos para ser más exactos) y que el inglés en Los Angeles no es muy necesario.



Bajamos por las famosas escaleras que recorren los famosos en la entrega de los Oscars (que no son otra cosa de nuevo, que unas escaleras en un centro comercial) y recorremos otro tramo de las estrellas y del Paseo de la Fama y volvemos a buscar las huellas de Marylin, sin éxito.


Escaleras hacia el Teatro Kodak (Dolby Theatre), sin el glamour de la alfombra roja
A ver, a mi no me decepcionó ni el Paseo de la Fama, ni las estrellas, ni el teatro chino, ni Los Angeles en sí, porque ya iba preparada a no encontrarme un gran glamour como en un principio parece que tenga todo. Los americanos tienen una gran virtud, y es que se saben vender muy bien, pero que mucho! y de pequeñas cosas sacan grandes provechos. Así que si llegas allí pensando que te vas a encontrar un gran paseo lleno de lujos donde están las estrellas, te llevas un gran chasco, si por el contrario llegas pensando que sencillamente es una calle normal con estrellitas en el suelo, hasta le encuentras la gracia. A mi me gustó, pero a mi me han gustado la mayoría de sitios que he visitado porque a todos les he encontrado su parte positiva y agradable. ¿Para repetir? quizás no, pero, ¿para visitar una vez? rotundamente sí.

La gente ha empezado a abarrotar la zona de las estrellas (básicamente asiáticos) así que es hora de irnos hacia otro lugar. Cogemos el coche y nos dirigimos hacia Beverly Hills a la búsqueda del famoso cartel de entrada al barrio. Los tenía localizados en el mapa y de camino nos topamos con uno. Hacemos la foto pertinente.

Cartel de entrada a Beverly Hills

Seguimos a ver el hotel Regent Beverly Wilshire (el de Pretty Woman vaya!) Sí, soy una fan de la película, no puedo evitarlo, y no iba a perder la oportunidad de pasar por allí sin verlo, Julia Roberts no estaba pero el hotel sí. Otra foto pertinente.

Beverly Wilshire en Beverly Hills (el de Pretty Woman)

Siguiendo con la película nos vamos a Rodeo Drive. Impresionan las tiendas tan enormes de todas las marcas de lujo imaginables una al lado de la otra, con los Ferraris, Porches, Masserattis... en la puerta y un lujo total allí donde mires. No intentamos comprar nada, yo soy más de Zara y Mango :), pero nos regalamos la vista porque la zona y las tiendas son preciosas, y los deportivos parece que los regalen.


Rodeo Drive
Tiendas de lujo en Rodeo Dr.
Lujo dentro y fuera de las tiendas

Camión de bomberos en Beverly Hills. Pequeño, el camión, cómo todo!
Recorremos la zona de los alrededores de Rodeo Drive y Beverly Hills, con sus casitas bajas, sus jardines impecables, las calles tranquilas, los deportivos en la puerta... parece todo sacado de una película!

Alrededores de Rodeo Dr. en Beverly Hills
De nuevo cogemos el coche y nos dirigimos esta vez hacia Olvera Street en el centro de Los Angeles, al lado del Downtown. Nos sorprendemos al poner el GPS, estábamos en Beverly Hills y hasta El Pueblo de Los Angeles había una distancia de 20 km! Son impresionantes las distancias. Las calles son enormes, super-anchas, y seguimos sin tener la sensación de estar en una ciudad, está todo disperso entre tanta amplitud y extensión.

Las calles tan anchas y los pocos edificios altos no dan sensación de ciudad
Olvera St. o Placita Olvera es donde nació la ciudad de Los Angeles y su estilo es el de las plazas de Mexico y todo su alrededor está lleno de restaurantes mexicanos. Cuando llegamos nos encontramos con todo lleno de tenderetes y paraditas típicas mexicanas, con comida, regalos, música... preguntamos y nos dijeron que era la celebración del 5 de mayo o día del orgullo mexicano, así que había una gran animación.

Placita Olvera u Olvera St.

Olvera St.

5 de mayo en Olvera St.

Anti jet-lag
Comimos en un restaurante mexicano (como no!), la comida realmente muy buena y los camareros super-amables, y esto también nos lo encontraríamos durante toda nuestra ruta, la amabilidad y educación de la gente, y, sobre todo, de los camareros. Es verdad que gran parte de su sueldo se debe a las propinas y por ello tienen que "cuidar" a los clientes, pero realmente el trato en todo el viaje fue perfecto por parte de todos ellos.

Después de comer nos acercamos al Downtown a ver la catedral de Nuestra Señora de los Angeles. Las distancias parecen cortas en el mapa, pero no lo son, además hace calor y estamos cansados. Es una iglesia diferente a cualquier otra que haya visto, muy moderna. Entramos y descansamos aprovechando el fresquito del interior hasta que reponemos un poco las fuerzas.

Catedral de Ntra. Sra. de Los Angeles
Interior de la catedral
De vuelta hasta el parking para recoger el coche pasamos por un campamento de "homeless" en España "sin techo". Alrededor de la zona de Olvera y cerca de la catedral se veían continuamente gente arriba y abajo con fardos de ropa o trastos. Entre Main St. y Arcadia St, calles que cruzamos para llegar a la catedral, un campamento de gente sin techo ocupaba las aceras; tiendas de campaña, plásticos o lonas  haciendo de techos, hornillos que se veían por debajo de los plásticos... Nos sorprende encontrarnos con este "camping" improvisado en plena calle.

Campamento de "homeless" en pleno Downtown
De nuevo en el coche recorremos el Downtown pero sin bajarnos, el cansancio ya empieza a aparecer y preferimos las vistas descansadas desde detrás de la ventanilla. 

Downtown
Cómo no, Zara!
Edificios enormes
Llegados a este punto, podíamos escoger entre ir hasta el observatorio Griffith en lo alto de Los Angeles, y así tener una vista de toda la ciudad y del cartel de Hollywood más cerca, o irnos a la playa y relajarnos un poco entre vigilantes cachas y chicas despampanantes en bikini. Elegimos este segundo plan.

A veces no es tan importante ir de lugar en lugar para aprovechar el tiempo hasta exprimirlo, como disfrutar de pequeños momentos de relax sacrificando algunas visitas o recorridos. Con la edad se aprecian más esos pequeños momentos y así lo decidimos. Lo más importante de Los Angeles estaba visto, ahora tocaba descansar porque el día siguiente sería duro.

Dejamos el coche al lado del hotel en una zona de parquímetro de pago pero que se acababa a las 18:00 y hasta las 9:00 de la mañana siguiente era gratis. Eran casi las 18:00 así que pusimos unos pocos centavos y nos fuimos a la playa. 


Yo no me llevé el bikini, sólo quería mojarme los pies en el Pacífico, pero de pacífico no tenía nada, una ola traidora me mojó todo el pantalón. Menos mal que estábamos cerca del hotel! Juan sí se dio un baño en el "Pacífico" pero él sí llevaba bañador.





Nos relajamos en la playa, pero no encontramos ni vigilantes cachas como en la serie, ni mucho menos chicas super espectaculares en bikini, más bien todo lo contrario, mucha gente con mucho sobre-peso. 



Aquí también nos dimos cuenta de lo bien que se saben vender los americanos, porque la playa en sí no tiene nada que no tengamos nosotros aquí, es más, las playas nuestras les dan mil vueltas a las suyas, pero el cine y Hollywood venden muy bien!

Nos encontramos unos novios chinos y les robamos algunas fotos



Amor en Santa Mónica


Novios chinos entre los bañistas

Volvemos a ver el atardecer en Santa Mónica 

Los vigilantes de la playa

Sunset en Santa Mónica
y volvemos de nuevo al Pier para cenar, pero es sábado y todo está muy lleno de gente. No tenemos ganas de hacer colas y lo que queremos es ya tumbarnos en la cama así que cenamos rápido en un pizza Hut, nos despedimos del Pier, le hacemos una foto al cartel del final de la ruta 66 y nos vamos a dormir que mañana nos esperan 800 km. y va a ser un día largo.






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