sábado, 27 de junio de 2015

Día 4: ... atardecer en Monument Valley

Después del viaje en helicóptero y ver el Gran Cañón a vista de pájaro y quedarnos saturados de naturaleza en estado virgen, pensamos que nada ya podría superar ese espectáculo, esa inmensidad, pero nos llevaríamos varias sorpresas más en este viaje porque la naturaleza nos regalaría otros espectáculos igual de majestuosos como el que habíamos contemplado esta mañana. La primera sorpresa nos la llevaríamos al descubrir la belleza de Monument Valley.

(Como podréis comprobar he sido incapaz de hacer una selección reducida de imágenes, es qué me gustan todas! Cada una de ellas tiene un algo especial, así que he puesto un montón. Lo siento, bueno, no, no lo siento, me encantan.)




A las 10 de la mañana pusimos rumbo hacia Monument Valley. Son 290 km, que comparados con el palizón de los 815 de ayer es poca cosa, pero ya acusamos el cansancio y el sueño, y esos 290 km se van a hacer largos. Además en este tramo no hay autopistas, son carreteras de un solo carril y con bastantes curvas hasta salir del parque del Gran Cañón, por lo que el ritmo es bastante más lento y la conducción no tan relajada. 


El cielo seguía amenazando lluvia. 

Después de salir del parque, el paisaje va cambiando radicalmente y vamos dejando atrás los árboles y el color verde, para dar paso al desierto y al color rojo.


Llueve. Parece que sale el sol. Vuelve a llover.


Desierto y lluvia. Curioso (Ya nos pasó en Marruecos también, en el Sáhara, quizás somos nosotros los que atraemos a la lluvia)

A medida que nos acercamos a Monument Valley van apareciendo los peñascos aislados característicos de esta zona. Son impresionantes. Es increíble cómo en medio de la nada aparecen estas montañas rocosas tan inmensas y tan espectaculares.

Cortinas de agua que nos persiguen


Estamos en territorio Navajo y nos llama la atención el cambio en la construcción de las casas. Aquí no nos encontramos las típicas casas de pueblecitos americanos como hemos ido viendo hasta ahora, aquí nos encontramos con caravanas o módulos o casas prefabricadas desperdigadas en grandes extensiones de terreno, sin orden alguno. No hay vallas, ni cercados, ni jardines... nada que limite de algún modo la entrada, pero sí hay un montón de trastos alrededor de la casa, muebles viejos, coches destartalados o cualquier cosa que les sobre y la dejan allí. Nada que ver con lo que habíamos visto hasta ahora, como si fueran campamentos improvisados.

Casas de los navajos

Casas de los navajos
Poco a poco van apareciendo al fondo de la carretera las siluetas de las formaciones rocosas tan características de Monument Valley.

Monument Valley al fondo

Siluetas perfilando el horizonte



Tardamos unas 3 horas y media en llegar al parque. Aquí no sirve el Annual Pass que compramos en Grand Canyon, ya que Monument Valley es territorio Navajo y ellos tienen sus propios parques e impuestos propios, así que nos toca pagar 20 $ por la entrada. Vamos directos al hotel.

Estamos en Utah y hay que cambiar la hora, hoy perdemos 1 hora, por lo que representa que en lugar de las 13:30 son las 14:30 y la cocina del hotel está cerrada. Sólo hay sandwiches de la máquina. Qué se le va a hacer! 

El check-in del hotel hay que hacerlo a partir de las 16:00 h, así que nos vamos a comer nuestro sandwich al mirador del hotel. El espectáculo es totalmente indescriptible. Si esta mañana pensábamos que lo que estábamos viendo era difícil de superar, creo que ha sido superado. Si tengo que escoger, yo me quedo con Monument Valley. 

Mirad la visión desde el mirador del hotel

Vista desde el mirador del hotel The View
Es algo... es que no hay palabras! Es naturaleza pura en su máximo esplendor, algo imposible de ver el cualquier otro lado, algo mágico. Lo miro y lo remiro y me quedo asombrada, y de nuevo me entran ganas de llorar y me emociona, porque es irrepetible lo que hay frente a mi. 


El cielo además nos da un respiro y se abre lo justo para que el sol pueda pintar las rocas de luz. Precioso. Increíble. Fantástico. Agotaría todos los adjetivos y me quedaría corta.





El hotel View es espectacular, no por el hotel el sí mismo, si no por las vistas. Esta hecho con materiales y colores para confundirse con el terreno y, sobre todo, esta construido justo delante de las formaciones rocosas. 
Hotel The View
Todas las habitaciones tienen un balcón con vista directa a las rocas. Todo un lujo. La reserva en The View hay que realizarla con muchos meses de antelación, creo que fue la primera reserva después de los vuelos que hice, porque si tenía una cosa clara, es que yo quería estar ahí. Y, realmente, merece la pena. Esta es la vista desde nuestra terraza.
Terracita de la habitación del hotel


Como podéis ver en esta panorámica, el hotel y las terracitas de las habitaciones tienen unas vistas privilegiadas del parque.



Después de hacer el check-in nos instalamos en la habitación. Grande, con 2 camas enormes y unas vistas también enormes. Descansamos un rato. Yo estoy muerta, casi no he dormido esta noche y está siendo para mi el peor día, me duele la cabeza y necesito dormir un rato.


El cielo se ha vuelto a cerrar por completo, es más, hay truenos y relámpagos y al fondo se pueden ver las cortinas de agua que vienen hacia nosotros. A las 18:00 teníamos una excursión de 2 horas y media con los Navajos para ver atardecer y para recorrer el parque, que nos llevarían hasta lugares que no pueden llegar los turistas con su propio coche, pero esto pinta muy mal. Poco antes de la hora empieza a llover a mares y tenemos que anular la excursión. 


Hoy tampoco veremos atardecer, el sol se resiste a salir en este viaje y nos está fastidiando un poco, pero... contra eso no se puede luchar, me quedo con la parte buena, que es, que estoy aquí, y con unas vistas inolvidables. Con eso me basta.

Cortinas de agua al fondo de Monument Valley
Cenamos en el hotel (porque por aquí cerca no hay nada de nada) y nos vamos a descansar, a ver si la noche de hoy es un poco más productiva que la de ayer, que estoy un poco harta de no pegar un ojo.

Quizá mañana salga el sol.

Llueve a lo lejos
Quizás podamos ver el amanecer.


Pero de momento, me acuesto recordando estas fantásticas imágenes.


O imaginando que John Wayne va a aparecer en cualquier momento por detrás de alguna roca montado en su caballo :)



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