lunes, 20 de julio de 2015

Día 10: ¿Yosemite? Quizás la próxima vez

No. Los milagros no existen y el Tioga Pass seguía cerrado por la mañana. Como estaba muy enfadada la noche anterior con la página web del parque por no avisar, descubrí que en una sección que pone "current conditions" había una pequeña reseña que la carretera estaba cerrada, pero ya era tarde.

Tioga Pass cerrado
La situación era complicada, las carreteras que atravesaban Yosemite estaban cerradas, todas. Nosotros estábamos en el lado oeste y el parque no tiene entrada por ese lado si Tioga Pass está cerrado. No había opción, había que rodear el parque y eso significaba un rodeo de más de 500 km por carreteras de montaña con lo que significaba una inversión de 7 horas de coche para llegar a Yosemite Village que estaba a penas a 90 km.

Recorrido lógico en verano desde Mamoth Lakes hasta Yosemite Park: 90 km
Vuelta que hay que dar desde Mamoth Lakes con el Tioga Pass cerrado: 500 km y 7 horas

Si hubiéramos sabido del cierre hubiéramos subido hasta la entrada del parque por la zona este, que es la ruta habitual en invierno cuando el paso está cerrado, es un poco más larga y no tan bonita pero no hay otra opción, pero nos confiamos, y ahora estábamos atrapados en el lado contrario. 

Recorrido "lógico" que se hace en invierno con el Tioga Pass cerrado y no quedarse en el lado este.

Había que tomar una decisión, si decidíamos seguir hacia Yosemite llegaríamos al parque a primera hora de la tarde con lo que la visita al parque no podría ser completa en lo que quedaría de día y tendríamos que invertir todo el día siguiente llegando a San Francisco de noche para aprovechar el día. A esto hay que sumar el desgaste que supone 500 km extras en tiempo y cansancio y, la verdad, se nos hacía muy cuesta arriba esa inversión, llevábamos 600 km del día anterior, y se acumularían al día siguiente hasta San Francisco de otros casi 400.

La otra opción era sacrificar Yosemite y dedicarle más tiempo a San Francisco, llegaríamos un día antes y podríamos recorrer la ciudad más tranquilamente.  Optamos por esta segunda. Y con todo el dolor y la rabia de estar tan cerca de ese maravilloso parque, renunciamos a él. Quizás con 20 o 30 años hubiéramos tirado de carretera y de esfuerzo y nos hubiéramos machacado para ver Yosemite, pero con 50, no. Ya dije en algún momento que valoramos más los momentos para disfrutar del recorrido tranquilamente que no ir como locos punteando lugares visitados. Así que, pusimos rumbo a San Francisco y, quizás la próxima vez... 

Dejamos las montañas nevadas de Yosemite atrás y les decimos adiós, o mejor hasta la pronto.


Y seguimos hacia San Francisco contemplando el paisaje


De camino vamos pasando por pueblecitos típicos americanos de aquellos que salen en las películas, tranquilos, con sus casitas de madera y sus jardines.

Pueblecitos típicos
Casas de madera típicas en los pueblos de interior
Y no podía faltar las iglesias y típico autocar escolar

iglesias siempre en cada pueblo
autocar escolar típico americano
También los moteles de carretera son como los que aparecen en las películas, y los hay a montones.

Motel de carretera
Motel típico
También nos encontramos con grandes ranchos aislados con montones de vacas y caballos



Al acercarnos a San Francisco pillamos un super-atasco de 6 carriles a la entrada del puente que va a la ciudad, el Golden Gate no, el de Oakland Bay, que es incluso más largo que el famoso Golden y está compuesto por dos puentes que se unen en una islita. En este puente hay dos niveles y los coches de entrada a San Francisco van por arriba y los de salida van por una carril inferior.

Entrada a San Francisco por el puente de Oakland

Puente de Oakland, más largo que el Golden Gate
Superado el atasco, de nuevo el GPS nos lleva hasta el hotel, aunque se hace un poco de lío porque está en una calle con escaleras, pero por lo demás ha sido el único fallo de la app Sygic en todos estos días. Como llegamos un día antes preguntamos si hay habitación disponible. Sí. No hay problema. Nos instalamos y ya no hay más traslados de maletas, qué descanso por unos días.


El Mystic by Charly Palmer está justo en el centro del San Francisco, al lado de Union Square y la calle Hyde, la que sube el famoso Cable Car. Damos una vueltecilla por el centro y cenamos en un local de Jazz.


Los kilómetros acumulados pesan y apetece descansar y no madrugar mañana. Estamos en San Francisco!

Por curiosidad morbosa miro de nuevo la página oficial de Yosemite en la sección de "current conditions", la carretera 120 o Tioga Pass está de nuevo abierta! Ironías del destino!

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