domingo, 5 de julio de 2015

Día 5: Antelope Canyon y Horseshoe Bend, camino de Bryce Canyon.

6 a.m. No hay sol. Ni posibilidad a corto plazo de que aparezca.

Salgo a la terraza y contemplo de nuevo el paisaje que empieza a despertar junto con el día. Es precioso, con sol, o sin él. Pero me da rabia estar a 10.000 km de casa y llevar 2 días sin ver amanecer ni anochecer con estas maravillosas vistas. En fin!

Tengo sueño. Me acuesto de nuevo. Esta noche por fin he dormido!

A las 8:00 bajamos a desayunar con unas vistas espectaculares...




...y un desayuno tamaño XXL (con ibuprofeno incluido :)



No quiero irme. Quisiera quedarme un día más para poder recorrer la zona tranquilamente, para poder hacer la excursión que la lluvia nos fastidió ayer, para empaparme completamente de aquella esencia y de aquella belleza. Pero no puede ser!

Echo una última mirada intentando retener los detalles, los colores, los olores, el aire y la luz, intentando grabarlo todo en la retina y en la memoria, y con gran esfuerzo y pena le digo adiós a aquellas rocas rojas inmensas.


Poco después de la 9 salimos hacia Page, a 200 km. Tenemos hora reservada para ver Antelope Canyon a las 11:30 h., la mejor hora para ver la entrada de los rayos de sol entrando por las grietas del cañón, pero el cielo no ayuda y de momento está cubierto totalmente. Sin sol y sin su luz, Antelope Canyon no es nada, pero... cruzaremos los dedos.

Aún en territorio navajo paramos en una gasolinera manteniendo nuestra premisa de no apurar para no estresarnos. Esta sería la gasolinera más barata de todo el viaje, la pagamos a 2,71 $ el galón.

Apunte sobre gasolinas y galones: En EEUU nos encontramos con 3 tipos de gasolina dependiendo el octanaje y con 3 precios, evidentemente siempre escogíamos la más barata y no tuvimos problemas. El precio entre una gasolinera y otra puede variar considerablemente, en territorio navajo nos encontramos con la más barata y en medio del Valle de la Muerte con la más cara, la diferencia entre una y otra casi era del doble de 2,71$ a 5,04$. Allí, al igual que las distancias se cuentan por millas, la gasolina se cuenta por galones (1 galón = 3,78 litros), así que para todo te pasas el día calculadora en mano.

Llegamos a Page y recuperamos la hora que perdimos ayer, ya que volvemos a entrar en el Estado de Arizona, más tarde la volveremos a perder al ir hacia Bryce Canyon que vuelve a estar en Utah, por lo que en la ruta de hoy hay que estar pendiente de estos cambios de hora en la llegada a los diferentes lugares, sobre todo si hay reservas para no tener problemas de horarios. Lo bueno es que el móvil siempre te marca la hora correcta si lo tienes configurado en automático, así no hay problemas.


La excursión la reservamos también por internet para asegurarnos la hora ideal de entrada del sol por las grietas (siempre que haya sol, claro), pero el pago se hacía en oficina, 50$ por cabeza. Aquí tampoco vale el Pass de los parques nacionales porque Antelope Canyon está gestionado por los indios navajos al igual que Monument Valley.


Cuando es la hora nos montan en unos jeeps descubiertos y nos llevan a la entrada de la grieta a unos kilómetros del pueblo y a través de una pista de arena. A la grieta no se puede ir por libre, quieras o no tienen que llevarte los indios navajos sí o sí.

 

Entramos por grupos a la grieta, dejando espacio entre uno y otro para poder hacer fotos sin entorpecerse con la gente. Los guías también van indicando la mejor posición para las fotos y el momento propicio.


Hacer fotos en Antelope Canyon no es fácil. Bueno, especifiquemos, hacer fotos y que queden bien, no es fácil. Evidentemente no puedes usar flash, pero hay poca luz, con lo cual corres el riesgo de que queden movidas, si te pasas con el ISO salen con ruido, si te quedas corto con la entrada de luz, salen oscuras y no se aprecian los colores, si te pasas con la entrada de luz, te quedan blancas y tampoco se aprecian los colores, y si encima no hay prácticamente entrada de sol, todo se complica mucho más. Así que, mentalmente tuve que echar mano de los oxidados conocimiento de fotografía y echar montones de fotos de todas las maneras, para luego salvar unas pocas decentes.


El cielo parecía que nos daba un respiro y antes de entrar en la grieta se abrió, no del todo, pero lo justo, así que dentro del cañón esperábamos cuando el sol entraba y nos regalaba con un rayo totalmente definido dentro de la grieta para hacer miles de fotos (la mayoría movidas o con gente por medio). En otros momentos los guías tiraban arena hacia arriba y el poco sol que entraba se mostraba a través de ella formando cañones de luz.





Parecemos alelados mirando hacia arriba con la boca abierta todo el rato contemplando esas formaciones tan fantásticas hechas a golpe de agua, viento y muchos años. La tierra completamente naranja forma tonalidades diferentes según la intensidad de sol que le llegue. Impresionante.



Atravesamos el cañón y salimos por el otro extremo y nos encontramos con una cría de lechuza, justo encima de la salida de la grieta, que parecía extrañado contemplando tanta gente.




Luego volvimos por donde llegamos mirando de nuevo a todos lados observando esas curvas en la roca, esas formas preciosas y esos colores que han estado allí miles de años formándose, y que nosotros ahora atrapamos con nuestras cámaras y nos llevamos como preciado souvenir.




De vuelta ya al pueblo, es hora de comer. Buscamos algo por allí cerca en el mismo pueblo de Page, y nos llama la atención un restaurante típico con barbacoas americanas, mesas largas, cacahuetes en las mesas y muchas banderas americanas. Y allí nos quedamos. Y fue un acierto total! Uno de los lugares dónde mejor comimos en todo el viaje. El sitio espectacular "typical american", y la comida "wonderful". The Big John's: totalmente recomendable.



Los costillares se cocinaban envueltos en papel de aluminio en las super-barbacoas cerradas que teníamos detrás nuestro. Mientras esperábamos, unos cacahuetes y una cervecita.



Y la comida, para llorar de emoción. Las mejores costillas que comimos en toda la Costa Oeste, espectaculares, con su ensaladita y, sobre todo, con sus judías, que no falten. No quedó nada en el plato. Rico, ricoooooo.


La nota curiosa y que me hizo mucha gracia, la encontré en el lavabo de este local, ya que dentro del mismo lavabo habían 2 WC, uno al lado del otro. Me reía yo sola al verlo e imaginando a las típicas amigas que van juntas al lavabo y tiene que esperar una a la otra, así, de esta manera, asunto solucionado, así no hay esperas, y mientras sigues hablando bien sentaditas las dos. Todavía me río ahora cuando me acuerdo. Lástima de foto! pero no me llevé el móvil al lavabo (aunque reconozco que a veces sí lo hago)

Otra de las curiosidades del día y de la zona (que creo que también se repite en muchos de los pueblos de EEUU) fue la cantidad de iglesias repartidas en el mismo pueblo, 10 contamos, para ser exactos y prácticamente seguidas, una detrás de otra: metodistas, evangelistas, baptistas, presbiterianos, luteranos... de todo tipo y para todos los gustos. Oh, my god!

Ya con el estómago lleno salimos hacia Horseshoe Bend para ver la famosa herradura que forma el río Colorado al girar sobre sí mismo en 270º. No está muy lejos, tan sólo a unos 8 km saliendo de Page. Hay que aparcar el coche en una zona habilitada y andar poco más de 1 km. La zona hace pendiente y, desde arriba, cerca del coche se puede ver la gran grieta que se abre en el suelo. Ya, desde allí, prácticamente sin ver nada, es impresionante. 

Fijaos en la grieta en el suelo
Como si la tierra se abriera
El cielo está muy negro y suenan los truenos a lo lejos, esperemos que aguante un poco, pero como llueva, aquí no hay posibilidad de resguardarse en ningún sitio, así que nos mojamos seguro. Además no hace mucha calor tampoco y no apetece nada calarse hasta los huesos. Pero confiamos en San Pedro para que aguante las nubes lejos de nosotros.



A medida que nos acercamos, las dimensiones aumentan, como en todos los paisajes que hemos visto hasta ahora, todos son inmensos, de dimensiones y de bonitos. Llegamos hasta el borde, hace viento, hay que tener cuidado, aquí no hay vallas de protección ni nada de nada en temas de seguridad. Nos asomamos al precipicio. Hay una caída de casi 400 metros. El espectáculo nos deja alucinados. El río Colorado con un color entre verde y azul gira sobre sí mismo formando una herradura, la tierra roja lo rodea, los árboles verdes le da la vida al paisaje y el cielo lleno de nubes grises y blancas dejando huecos de un azul precioso, nos hace alucinar con toda esta preciosidad de colores  y contrastes.

  
Para hacer las fotos y que salga la herradura completa hay que echarse literalmente sobre una roca y sacar las manos junto con la cámara colgada fuera al vacío y, sin posibilidad de enfoque disparar. Qué pasó? pues que con la cámara Reflex, al enfocar hacia abajo el zoom se movió (error mío por no bloquearlo, lo sé) y las fotos, que en un principio parecían estupendas en el visor de la cámara, resultaron todas movidas a pasarlas al ordenador. No me lo podía creer! Menos mal que existen los Iphones que sacan unas fotos geniales y pude salvar alguna con la herradura casi por completo. 

Horseshoe Bend con el Iphone
Horseshoe Bend

Qué sepáis que tengo vértigo, pero yo no me iba de allí sin llevarme esa foto que tantas veces había visto buceando por internet y creía que sería un montaje porque no podía existir algo tan bonito, yo ahora estaba allí, lo tenía delante y no era un montaje, era así de bonito y me lo llevaba conmigo, sí o sí aunque me tuviera que colgar de esa piedra. 
Tumbada en esta roca y sacando los brazos con la cámara hay que hacer la foto para que salga la herradura por completo
Por segunda vez el mismo día, no quiero irme de allí. Me siento en la piedra y miro, y miro, y miro y vuelvo a mirar aquel paisaje. Es tan bonito! Tanto! De nuevo, no hay palabras. Vuelvo a mirar porque quiero retenerlo todo en la memoria, grabar no sólo las imágenes si no también las sensaciones, las emociones, el aire, la luz y los colores. Todo.


La subida hasta el coche es más dura que la bajada inicial, pero yo voy flotando en una nube alucinando por todo lo que acababa de ver. Qué felicidad!

De nuevo en marcha. Dirección Bryce Canyon, 284 km. De camino paramos en el mirador de la Presa Glen Canyon para ver el puente que cruza el cañón y la presa.

Presa Glen Canyon
El puente sobre el cañón es espectacula
Los paisajes poco a poco van cambiando y el rojo inicial de la tierra de los navajos va dando paso al verde de los bosques. Hay poco tráfico y llueve mucho. En algunos momentos no vemos la carretera de la cortina de agua que tenemos delante y parece que el agua la tiren a cubos sobre el coche. Ya veremos si mañana vamos a ver algo con este tiempo. Empiezo a estar un poco hartita del tiempo, de la lluvia y de las nubes. 

Por el camino volvemos a perder la hora que ganamos esta mañana al llegar a Page, ahora estamos de nuevo en Utah, mañana, de camino a las Vegas, en Nevada, volveremos a ganar la hora. Qué lío de horario!

El hotel está justo en la entrada del parque. La habitación es inmensa tipo suite con salita, aunque da lo mismo porque sólo vamos a pasar las horas justas de la noche y no le vamos a sacar partido. 




Es la hora de cenar ya. Vamos justo delante del hotel. Además de estar harta de nubes, lluvia y fresco, también empiezo a cansarme de tanto frito y carne, yo no soy tan carnívora, me apetece algo más suave y me zampo un plato de raviolis con salsa de queso buenísimos. 

Antes de acostarnos miramos la previsión del tiempo para mañana: nubes y lluvia. Cruzamos los dedos. Seguro que saldrá el sol. 






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