miércoles, 15 de julio de 2015

Día 8: Las Vegas (3) - Curioseando hoteles, Le Rêve y Fremont St.

Hoy, en principio, es un día tranquilo. No hay nada programado hasta las 19:00 que tenemos el espectáculo de Le Rêve en el Wynn y después, por la noche, iremos a ver Fremont experience, pero hasta entonces, nos toca patear la ciudad y descubrir el resto de hoteles que aún nos quedan. Así que, nos ponemos en marcha!

Desayunamos en el Starbucks algo normalito, café con leche y croisant, mmmmm que bien sabe después de tanto frito, huevos y carne.

El New York. Increíble. Enorme. Como una ciudad. Con su edificio Chrysler, su Empire Estate Building, su estatua de la libertad, su puente de Brooklyn... y una enorme montaña rusa que lo rodea todo. Mirad

Hotel New York

En su interior una reproducción de Little Italy y sus calles.

Little Italy en el New York
En frente, el Excalibur. Parece sacado de un cuento del Rey Arturo. Es auténtico, pero por dentro no nos gustó. Nos quedamos sólo con el exterior.

Hotel Excalibur
Seguimos bajando por el Strip hacia el sur y justo al lado del Excalibur nos encontramos ya en Egipto, en el Luxor. Impresionante la pirámide de este hotel y el obelisco de la entrada. Toda la ambientación es perfecta, aunque el interior del hotel no está tematizado, pero el exterior vale la pena, incluso de noche cuando iluminan los bordes de la pirámide y la parte superior (en CSI Las Vegas aparece muchas veces iluminada)

Hotel Luxor



Cruzamos y empezamos a subir hacia el norte. Sección souvenirs, nos perdemos entre ellos buscando los detallitos para los amig@s y familia.

Parada en la tienda de la Coca-Cola. Impresionante la botella que hay en su fachada que ocupa todo el edificio, y una pasada la tienda en sí, repleta de vasos, botellas, llaveros, gorras, y cualquier cosa imaginable con el logo de la Coca-Cola. Volvemos a picar. Más compras.

La botellita de Coca-cola

























Justo al lado la tienda de M&M, también enorme. Aquí pasamos de largo


El Harley Davidson Cafe


El Hard Rock Café tiene una guitarra en su fachada igual de grande que la botella de Coca-Cola. No saben hacer tamaños normalitos aquí. Como es hora de comer aprovechamos y decidimos comer entre guitarras eléctricas, discos de oro de Elvis y trajes de rockeros diversos.


























La comida, poca cosa como os podréis imaginar. Un platazo con un costillar entero!!! ¿Estamos locos? No me extraña que aquí la gente esté obesa, cómo no van a estarlo? pero si es imposible mantenerse en su peso comiendo estas barbaridades, y no hablemos de los vasos de Coca-Cola que sirven, también pequeños.
Un plato "ligerito"
Aunque parezca mentira, hace frío y llueve, y eso que estamos a mediados de mayo. Estamos a 13º y mientras comemos empieza a llover con fuerza. Lo vemos desde la ventana y nos lo tomamos con calma. Hay que reponer fuerzas. Y no llevamos paraguas.

Ha dejado de llover y después de comer, por fin, vamos a ver el Bellagio. No sé porqué pero me hacía ilusión verlo. Al ser viernes por la tarde, el hall estaba abarrotado de gente que entraba y hacía el check-in. El techo espectacular con cientos de flores de colores de cristal.

El Bellagio
Detalle del techo del Hall del Bellagio
En el interior un invernadero precioso también repleto de flores naturales y de cristal. El nivel de tiendas del Bellagio es incluso superior a los otros y se respira lujo por todos lados.

El jardín interior del Bellagio

Aprovecho para hacer mi contribución al juego de las Vegas y me gasto la indecente cantidad de 5$ en una tragaperras y otros 5$ en una máquina de ruleta. Y ya está! Esta ha sido nuestra generosa aportación a los casinos.

Mi aportación a los casinos de Las Vegas
Nos llama la atención que ya, en ningún casino, las maquinas tragaperras funcionan con monedas. Ya ninguna escupe monedas ni hay el ruido metálico característico al caer los premios. Ya no te dan los botes llenos de monedas para ir metiéndolas. No. Ya no. Ahora funcionan con billetes, más fácil y más rápido, y cuando ya no quieres jugar más o tienes un premio que quieres cobrar pues le das a un botón y te escupe un tíquet en el que indica el total del premio, con ese tíquet puedes ir a la caja y cobrarlo o meterlo en otra máquina y perderlo fijo. Pero la gracia de las moneditas ya no está.

Yo me llevo mi tíquet del Bellagio con mi premio como un gran trofeo. Veréis que es un gran premio.

Mi premio!!!
Fuimos a ver la Super-fuente-de-chocolate, y digo "super" porque es enorme (como no!) ya que nace del techo y va cayendo hasta el suelo con 3 tipos de chocolate, negro, con leche y blanco. Todo a lo grande!

Fuente de chocolate en el Bellagio
3 chocolates en la fuente, mmmmmm


























La verdad, es que después de ver todos los hoteles, si tuviera que quedarme con alguno, sin duda me quedaba con el Venetian, es impresionante en todos los sentido tanto en el exterior como en el interior. También es verdad que es uno de los más caros junto con el Bellagio.

A la salida del Bellagio era casi la hora del espectáculo de las fuentes, a mi me hubiera gustado verlas de noche, pero después del intento frustrado de ayer ya me daba igual y, prefería verlas de día a no verlas, porque esa noche teníamos el espectáculo en Fremont St. y después de andar arriba y abajo todo el día no creo yo que tuviéramos ánimo de venir de nuevo.Nos esperamos. Empieza la música y el agua baila a su compás.


Dura poco. Lo que dura la canción. Pero es bonito. Hay una boda al lado que se va haciendo fotos también con las fuentes de fondo.



















Entramos en un supermercado y compramos desayuno y bebidas para la ruta de mañana y así no perder demasiado tiempo al levantarnos. Mañana tenemos una ruta larga y hay que aprovechar el tiempo. Vamos al hotel. Tenemos media hora para descansar. Aunque parezcan cortas las distancias en el mapa de Las Vegas, son engañosas, son muy grandes, además los hoteles son enormes, por lo que el recorrerlos implica estar andando permanentemente, las horas pasan volando y las piernas se resienten a lo largo del día.

A las 6 de la tarde nos vamos hacia el Wynn. Menos mal que los parkings de los hoteles son gratuitos porque aquí no se puede aparcar en ningún lado.

"Le Rêve" es un espectáculo tipo Circo del Sol pero con la particularidad que se realiza en una piscina como foso. Es una piscina que va cambiando y, en la que van subiendo y bajando plataformas quedando toda inundada de agua o sólo parcialmente. No hay palabras. Es increíble. Los personajes aparecen y desaparecen dentro del agua. Hay saltos espectaculares desde más de 10 metros. Realmente vale la pena.

Evidentemente no se podía hacer fotos, pero evidentemente alguna cayó. Estas son una muestra:










Sólo nos queda una cosa pendiente y es, Fremont St. así que para allá que nos vamos. Santo GPS que no nos ha fallado en ningún momento y nos lleva perfectamente.

De camino, pasamos por al lado del hotel Stratosphere, se nos ha quedado pendiente subir. Quizás la próxima vez!

Hotel Stratosphere
La torre dorada del hotel Trump

Torre dorada del hotel Trump
La tienda inmensa de Bonanza! jajaja qué fuerte!

Super tienda de souvenirs de Bonanza
Salones de tattoos abiertos 24 h.


En esta zona es donde nació Las Vegas y es donde se encuentran los hoteles más antiguos. Cuando el Strip empezó a tomar impulso, esta zona empezó a decaer ya que se encuentra separada de lo que es ahora el centro, así que inventaron el concepto Fremont experience para volver a remontar los hoteles de alrededor y las visitas de los turistas.

Aquí es el único sitio que pagamos por aparcar. Dejamos el coche en el parking de Main Street Station 5$ fin de semana, 3$ entre semana. Y, es que esto es diferente a todo lo visto hasta ahora, esto es otra fiesta.

No tiene nada que ver la zona de Fremont con el Strip, son como 2 Vegas diferentes. Una es el glamour y el lujo y, esta otra, es la de andar por casa. Dentro de los hoteles la gente que se aprecia tampoco tiene nada que ver, ni la manera de vestir, ni nada. En el Strip te puedes encontrar gente que vista en plan turista normalito pero también mucha gente vestida de gala, como para una boda, y muy poca vestida muy tirada. Aquí, alrededor de Fremont, es diferente, mucha gente vestida de turista, nadie de gala y muuuuuuucho friqui vestido tirado o muuuuuuy raro. Aquí puedes salir a la calle con una escarola en la cabeza y nadie te dirá nada, es lo más normal del mundo! La mayor concentración de gente rara de EEUU nos la encontramos aquí. Todo un espectáculo.

Yo, cuando veía las fotos de Fremont St. siempre pensé que era una zona cubierta, como un techo de una zona comercial, como los cielos de los hoteles del Strip. Pues no. Es una calle, normal y corriente a la que han añadido millones de bombillas formando una cúpula. Pero sigue siendo exterior. Yo me quedé alucinada cuando vi aquello.


Fremont experience
El "cielo" va cambiando y los millones de leds van creando formas e imágenes increíbles a lo largo de toda la calle. En cada esquina un grupo de música ambientaba la calle y los hoteles-casinos estaban repletos de luces de reclamo. Tiendas de souvenirs, de comida rápida y casinos.




A pie de calle montones de personajes diversos, un barrigón sólo con un tanga, chicas semi-desnudas "disfrazadas" de policías, tarzanes, tetudas de piratas del caribe, chicas bailando sobre las barras en la calle,... cada cual a su rollo.

"Fauna" que anda suelta por Fremont St.
No sabes dónde mirar porque en cada rincón descubres algo. Aquí no hay el glamour del Strip pero es muy divertido observar la fauna que corre por aquí. Esto sí que es friki!

Una tirolina recorre de lado a lado de la calle por encima de nuestras cabezas, por lo que de tanto en tanto pasa gente "volando" sobre nuestras cabezas.

Los 4 cables que se ven en la parte superior son las tirolinas donde "lanzan" a la gente a través de la calle
Cenamos en el buffet del Fremont Casino un buffet "seafood", no está mal, pero nada que ver con nuestros pescados y mariscos, en fin, esto es lo que hay en medio del desierto. Yo estoy tan cansada que ni siquiera tengo hambre.

Miles de bombillas iluminan la calle
De vuelta hacia el coche volvemos a alucinar con el espectáculo de luces. De nuevo increíble.


Volvemos hacia el hotel. La zona entre Fremont y el hotel está desierta y da un poco de miedito, y no te digo si fuéramos andando, con lo valiente que soy yo!

Las Vegas en sí son un par de calles y poco más (muy largas eso sí, pero 2 calles). De día pierde el encanto que le dan los leds de la noche y se convierte en una ciudad prefabricada con hoteles preciosos, pero en la que una vez vistos, ya no hay nada que ver. No tiene historia, no tiene cultura, es una ciudad por y para el juego y la fiesta, y, el resto, nada. Una vez sales de la calle principal hacia uno u otro lado, el lujo y el glamour desaparecen y tan solo quedan casitas bajas, naves y zonas más degradadas, aun y así vale la pena verlo al menos una vez en la vida, repetir, quizás no, pero si repito esta vez hago hucha para ir al Venetian.

Las Vegas no duermen nunca. En los casinos todo esta montado para que nadie necesite nada del exterior. No hay ventanas, no se sabe si es de día o de noche, si hace frío, calor o llueve, hay comida y bebida las 24 horas, tiendas abiertas, la cuestión es no dejar de jugar en ningún momento, y tener la oportunidad de gastarse el dinero en cualquier momento, donde sea. Incluso en las barras de los bares del casino hay pantallas para seguir jugando. Nunca se detiene el juego.

Las barras de los bares llevan pantallas incorporadas para seguir jugando
Sala de poker a las 9 de la mañana 
Ambiente de los casinos a las 9 de la noche
Hay otra parte de Las Vegas escondida que no hemos visto, ni nos interesa lo más mínimo pero continuamente en las calles hay repartidores de tarjetas de locales de striptease y "señoritas de compañía". Los repartidores hacen un ruido característico con las tarjetas chocándolas entre sí para llamar la atención. Están prácticamente en cada esquina y reparten a todos los hombres que pasan cerca. Pero como ya he dicho, esta parte de Las Vegas la hemos pasado por alto, pero nos hemos traído algunas tarjetitas de recuerdo :)


Y... se acabó. Con este intenso día, nos despedimos de las luces de Las Vegas. Mañana hay que seguir la ruta hasta la puerta de Yosemite, aunque las cosas, a veces, no salen como están programadas.


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