martes, 8 de septiembre de 2015

New York (2): One World Trade Center y Memorial 9/11

Hace 17 años subí a las torres gemelas, al World Trade Center.

El sky line de Nueva York era conocido por todo el mundo por esas dos torres rectangulares que se alzaban más de 500 metros hacia el cielo perfilando la silueta de la ciudad de una manera inconfundible.

El haber subido a las torres en aquel momento hizo más impresionante, si cabe, el hecho de su ataque y su caída. El conocer sus dimensiones, su altura, su magestuosidad, su volumen de gente transitando arriba y abajo, su todo... Aquello que mostraba la televisión no podía ser real. Pero era real.

Hoy he subido a la nueva torre, el One World Trade Center.

El sky line de Nueva York ha cambiado de nuevo, ya no hay aquel vacío que dejaron las torres. Era un vacío doloroso. 

Ahora hay una nueva torre y también se alza a más de 500 metros hacia el cielo. Sólo una. Triangular según como se mire. Y abajo, a sus pies, dos enormes piscinas rectangulares con casi 3000 nombres a su alrededor, la custodian y la vigilan.

One World Trade Center


Memorial Museum 9/11

La entrada al Memorial Museum 9/11 está incluida en la City Pass por lo que nos ahorramos la cola de compra de tíquets aunque antes entrar recorremos el exterior. 

Dos enormes piscinas rectangulares ocupan el espacio que anteriormente ocupaban las dos torres. A su alrededor 2.983 nombres. Impresiona. No son sólo nombres. 


Las recorremos a su alrededor, son bonitas si no fueran por lo que significan. Pasamos la mano sobre los nombres, uno tras otro, duelen. 


Entramos en el museo. Está en un edificio acristalado y descendemos hacia el interior por una rampa donde se van proyectando las imágenes de los desaparecidos. La luz se hace más tenue y llegamos a la gran sala. Un gran mural nos recibe con la frase: "No day shall erase you from the memory of time" de Virgilio, traducida "Ningún día te borrará de la memoria del tiempo", un mensaje donde se refleja que nunca serán olvidados todos aquellos que se hundieron con las torres.


Presidiendo la gran sala se encuentra "the last column", la última columna que sacaron en los trabajos de desescombro de la zona cero. Era una de las columnas que sustentaban la torre sur, ahora convertida en monumento simbólico. En sus paredes se pueden observar mensajes y fotos de los desaparecidos.




Seguimos recorriendo la sala y nos topamos con la antena de telecomunicaciones que se encontraba en la parte superior de una de las torres, 



a su lado, un camión de bomberos semi-destrozado. Ninguno de los 11 ocupantes de aquel camión sobrevivió, todos estaban subiendo a la torre Norte cuando colapsó. Y se te encoge el corazón. Pero todavía no habíamos visto lo más emotivo.


Entramos en otra sala. No se permiten fotos ni videos. 

En una primera sala vamos recorriendo el "time lapse" de aquella mañana del 11 de septiembre, casi minuto a minuto. El choque del primer avión. Las fotos de la gente por la calle mirando hacia arriba, incrédulos, asustados, llorando, gritando. El video del impacto del segundo avión. Y las fotos de la gente de la calle totalmente desconcertados, desencajados. Fotos de gente en las ventanas de los edificios, fotos de gente en los huecos que dejaron los aviones pidiendo ayuda. Vídeo del colapso de la primera torre. Lo veré mil veces y mil veces me impresionará. Fotos de gente corriendo, gritando histérica, buscando refugio. Vídeo de la caída de la segunda torre. Fotos de una inmensa nube de polvo y un gran vacío.


En cada rincón de la sala, se puede escuchar mensajes de los bomberos, de la policía. Se pueden contemplar restos de materiales de oficina, teléfonos rotos o ropa diversa que no se desintegró en la caída de las torres. Se pueden leer sms de despedida de personas atrapadas en las torres que minutos después morirían. Se pueden ver los vídeos de vigilancia de la entrada de una de las torres justo en el momento que colapsa.  Es muy difícil no ponerse en el lugar de toda aquella gente, algunos escaparon milagrosamente, otros no tuvieron tanta suerte. Se pueden ver las fotos de los desaparecidos con los mensajes de desesperación de sus familiares en una búsqueda sin suerte. Es muy difícil reprimir las lágrimas. 

Se puede ver también la evolución de Al Qaeda y de su líder Bin Laden. No podré entender nunca como el fanatismo religioso puede transformar a las personas en monstruos.

Salimos del Memorial Museum con el alma rota, esperando que todo esto sirva para la reflexión, que sirva para aprender de los errores, que sirva para conseguir un mundo mejor, aunque viendo cómo van las cosas mundialmente me temo que la humanidad no ha aprendido nada y el fanatismo sigue transformando a algunos hombres y mujeres en seres indescriptibles.



One World Trade Center

Después de la visita al Museo del 11 de septiembre toca la parte emocionante y lúdica de la tarde: la subida a la torre One World Trade Center. Recién inaugurada hacía 2 meses no podíamos dejar pasar la oportunidad de subir, así que, para evitar quedarnos en tierra, llevábamos las entradas compradas ya desde casa.



Es muy bonita estéticamente vista desde fuera. A mi me encantó. Si la miras justo desde abajo crea un gran triángulo que se eleva hacia el cielo. Toda ella acristalada refleja las nubes mimetizándose con ellas.

No es barato subir, son 32 $. ¿Vale la pena? Para mi, rotundamente sí. Sigue pareciéndome increíble que un edificio pueda elevarse más de 500 metros sobre el suelo. La visión desde ahí arriba es difícil de olvidar, cuesta asimilar que estás en un edificio. Todo ahí abajo está tan... lejos!

Después de pasar los controles de seguridad en la entrada viene una de las partes más alucinantes de la visita: la subida en el ascensor a la planta 102, en 50 segundos!!! Alucinante. Cuando llegué arriba tenía los oídos taponados de la velocidad de subida. Y no sólo es alucinante la velocidad a la que sube si no que las paredes del ascensor son enormes pantallas donde se proyecta en un time-lapse la historia de la ciudad de Nueva York desde sus inicios hasta nuestros días. Yo no pude grabar del todo bien la proyección porque el ascensor evidentemente iba lleno y siempre había cabezas y gente por medio y acabé fijándome en el símbolo de la torre dónde se va viendo como va subiendo. De todas maneras aquí tenéis igualmente la reproducción para que os hagáis una idea de lo que os cuento. El tiempo de la grabación es el tiempo real de la subida de 102 pisos.


Una vez arriba, en el piso 102, y justo al salir del ascensor, cuando aun no habíamos podido disfrutar de las esperadas vistas, nos colocaron a todos los que acabábamos de subir delante de unos paneles para ver otra proyección sobre la ciudad de Nueva York. Poco podíamos esperar el final tan espectacular con el que nos sorprendieron. Pelos de punta!!!


De verdad, fue espectacular cuando los paneles de la proyección empezaron a elevarse y dejaron al descubierto la ciudad delante de nuestros ojos. No nos lo esperábamos, sabíamos de las proyecciones en los ascensores pero esta no. Alucinante, increíble, precioso y cualquier otro adjetivo de este estilo que queráis añadir. 

Después de este subidón nos fuimos a recorrer el mirador tranquilamente. Tiene vistas 360º, 2 pisos totalmente acristalados y no hay posibilidad de salida al exterior.

Recorriendo cada ventana buscando las mejores vistas, haciendo fotos y más fotos, mirando y remirando hacia abajo, muy abajo. 





La hora quizás no era la mejor para tener una buena luz y sacar unas buenas fotos, pero era la que teníamos y no había otra opción. Igualmente, con o sin luz estupenda, las vistas eran de lujo y era inevitable hacerse algún que otro selfie buscando la mejor posición.


Dimos la vuelta entera una vez al observatorio pero no fue suficiente, así que volvimos a recorrer todas las ventanas disfrutando de todo aquello que nos mostraban.


Decidí mirar más tranquilamente, y de paso descansar un ratito. Un reposo con vistas espectaculares.


El mundo... y New York a nuestros pies


Y, como no, no iba a faltar una foto para el recuerdo!


Cuando nos cansamos de recorrer el observatorio y nuestros ojos ya tenían una sobredosis de imágenes decidimos bajar de nuevo al mundo terrenal desde el piso 100.


Así que, de nuevo al ascensor, y de nuevo, otra proyección en las paredes, esta vez a vista de pájaro.


Echamos una última mirada a la torre. Me parece preciosa, ya lo he dicho antes, lo sé, pero es que me lo parece y quería repetirlo.


El One World Trade Center ocupa el vacío que dejaron las torres gemelas pero siempre seguirán vivas en el recuerdo de todos.



Las visitas de hoy han tenido emociones muy intensas en todos los sentidos y las dos realmente merecen la pena. La angustia sentida en el Memorial ha sido disipada por la belleza de la nueva torre. Y, precisamente con esa belleza iluminada me quedo.


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