lunes, 2 de noviembre de 2015

La casa en el árbol

De pequeña me encantaba subirme a los árboles. Podía pasarme horas allá arriba, buscando la mejor rama, la más alta o la más cómoda, mirando y observando a "los de abajo" desde mi posición privilegiada. Pero el tiempo es cruel y ahora, después de casi 40 años de aquellas experiencias, la verdad, no me veo trepando a lo alto de un pino ágilmente. Una pena!

Cuando descubrí estas casas en los árboles, me encantó la idea, es el sueño de todo niño (y no tan niño): una casa en un árbol, y, además con escalera para subir (muy importante a nuestra edad)



Nuestros hijos nos hicieron el regalo de una noche en  "Cabanes Dosrius". Nuestra cabaña era la "Llanega", que es el nombre de un tipo de seta (de hecho todas las cabañas tienen nombres de setas).

En cabanes Dosrius tienen 7 cabañas en los árboles a una altura de entre 5 y 8 metros. La nuestra estaba a 5 metros, pero suficiente para volver a tener esa sensación de años atrás, pero con más comodidad.

La cabaña Rovelló es dónde está la recepción y, evidentemente, no está en un árbol. Allí también están las duchas, el bar, el alquiler de bicicletas y el servicio de masaje. Allí al lado es donde hay que dejar el coche.

Te reciben con el "kit de supervivencia" en una cestita de pícnic.


En la cesta hay: la llave de la cabaña y un mapa para llegar hasta ella, un walki-talki, para cualquier imprevisto en la cabaña; una luz tipo minero para la cabeza, una linterna de mano y cerillas para las velitas

Así que, con nuestra cestita y nuestra bolsa de fin de semana nos fuimos andandito en busca de nuestra cabaña ya que no se puede circular en coche por el interior de la zona de cabañas, exceptuando a los trabajadores de Cabanes Dosrius. Nuestra cabaña se encontraba a unos 500 metros de la cabaña principal, pero la cuesta de subida se hizo eterna pero, allí al final, estaba nuestra casita del árbol.


A la cabaña se accede por una escalerita y abriendo una trampilla en el suelo de la cabaña. Cuando estás arriba la trampilla tiene que estar cerrada o, en un descuido, puedes acabar 5 metros más abajo. No hay agua. No hay luz eléctrica. No hay TV. No hay wifi. No hay ducha. Pero, hay una terraza mirando al bosque. Hay velitas. Hay un WC químico (como en las caravanas). Hay una cama super cómoda. Hay un tronco atravesando la cabaña al que puedes abrazar. Y, sobre todo, hay silencio.



Pero, lo mejor de todo fue llegando a medida que el sol se iba ocultando y los olores, los sonidos del bosque, la luz y todo el ambiente se iba transformando. Estábamos en medio del bosque, de noche y en lo alto de un árbol, en otras condiciones estaría "cagadita de miedo" pero, estábamos relativamente cerca de la civilización y teníamos un walki-talki para caso de emergencia, así que me relajé y decidí disfrutar del momento.


Desde la terracita nos dedicamos a descubrir animales con la linterna como si fuéramos niños, no tuvimos demasiado éxito, pero estuvimos un buen rato entretenidos. 



Luego, como ya es tradición en nosotros, nos montamos un pícnic en la terraza a la luz de la lamparita y las velitas. No queríamos cenar en la cabaña principal y perdernos la oportunidad de disfrutar del espectáculo de la  noche, así que nos trajimos nuestra cena y nuestro vinito. Genial!

La noche fue cayendo y disfrutamos del silencio del bosque y del relax de la cabaña




A la mañana siguiente teníamos el desayuno preparado y esperándonos. En la parte inferior de una cuerda colgaba una cesta con nuestro desayuno, tan solo tuvimos que tirar de la cuerda, subirlo y, listo. Y no, no había hormigas dentro, lo digo porque tengo unas amigas obsesionadas con las hormigas y serían capaces de vaciar un bote de "fliss" en medio del campo. No hace falta!




Si os gusta el contacto con la naturaleza, si os gusta el cámping, si os gustan los alojamientos diferentes, si os gusta disfrutar del silencio, si os gusta desconectar de vez en cuando, y, sobre todo, si os gusta subiros a los árboles, tenéis que probar estas cabañas. Disfrutareis, seguro.

Y, tanto las cabañas en los árboles como el dormir en la burbuja transparente bajo las estrellas te dan la oportunidad de disfrutar de la naturaleza de otra manera, más cercana, pero sin prescindir de las comodidades, por lo que, si tuviera que repetir, realmente me costaría decidir entre si volver a las cabañas o a la burbuja. 

No, pensándolo bien no quiero decidir, prefiero repetir en los dos sitios. 

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