lunes, 28 de diciembre de 2015

Mis 10 "preferidos" de Córdoba


Este puente de la Constitución hemos hecho una escapada a Córdoba, nos apetecía conocerla y esta época era perfecta sin el calor asfixiante del verano y, además, hacía una temperatura que más bien parecía que estuviéramos en primavera y no en invierno. Hemos recorrido la parte antigua de Córdoba, y, aunque seguro que hay muchos más lugares preciosos por descubrir y otras muchísimas cosas que hacer, esta es mi selección de mis 10 "preferidos" en Córdoba

1. La Mezquita "of course"

Evidentemente una visita a Córdoba tiene que incluir sí o sí una visita a la Mezquita. Tiene una luz especial y es espectacular sentirse rodeada por esa inmensidad de arcos. El centro de la catedral, donde se celebran las misas es igualmente precioso con un órgano espectacular el cual tuvimos la suerte de escuchar.










2. El puente romano (de día y de noche)

Una de las típicas estampas de Córdoba que merece la pena ver a medida que va bajando el sol y va cambiando de tonalidades. Sencillamente nos sentamos en la otra orilla en frente de la Mezquita a esperar y a contemplar el espectáculo de cambios de colores.




3. Los patios

Es en mayo cuando los patios del Alcázar viejo abren al público en su máximo esplendor, pero a falta de mayo, bueno es diciembre! Sólo pudimos ver algunos que estaban abiertos, pero suficiente para ver su trabajo para mantenerlos impecables y, sobre todo, su belleza.





4. Callejear por el centro histórico y la judería

Lo que más me gusta en los viajes es perderme por las callejuelas, cuanto más estrechas y más angostas, más me gustan, por lo que me encantan los cascos antiguos, los barrios con solera y todo tipo de zonas tan llenas de personalidad e historia.

Inevitable era visitar la Calleja de las Flores, y, lo más difícil pillarla sin gente para hacer las fotos, casi misión imposible, pero la paciencia a veces recompensa la espera. Luego seguimos callejeando entre el centro histórico y la judería.










5. El Alcázar de los Reyes Cristianos

Hacía un día precioso, con unas nubes pintadas en el cielo como si estuvieran posando para las fotos. Entramos en el Alcázar a primera hora de la mañana porque luego se formaban colas y estuvimos paseando entre sus jardines y relajándonos en nuestras últimas horas en Córdoba antes de volver a coger el AVE de regreso.





Este pez era la oveja negra de los peces pero en versión rojo

6. Relajarse en un Hammam

Bueno, bueno, bueno... qué mejor para acabar el día que relajarse en un Hammam. Unos baños en las piscinas con diferentes temperaturas, un poco de té y un masajito para rematar. ¿Qué más se puede pedir? además, si presentas la entrada de la Mezquita te hacen un 15 % de descuento, eso sí, hay horarios que están bastante llenos y te arriesgas a no tener entrada si no la reservas por internet con antelación. 

Hammam Al Andalus: c/ corregidor Luís de la Cerda, 51 - Córdoba - página web





7. El salmorejo y las berenjenas a la miel

El salmorejo lo tenía controlado y probado en diversas versiones, pero lo de las berenjenas a la miel ha sido todo un descubrimiento. Las veíamos anunciadas en las cartas de la mayoría de los restaurantes y decidimos probarlas... buenísimas!!! Por no tener no tengo ni foto, nos las comimos sin pensar en nada más. Qué ricas!!!



8. Una cervecita en la Plaza de la Corredera

Principios de diciembre y casi 20º en Córdoba. Qué mejor manera de celebrarlo que con una cervecita en una terraza en la Plaza de la Corredera. Me llamó la atención lo grande que es comparada con las callejuelas tan estrechas de los alrededores.



9. Una tapita de tortilla en el Bar Santos

La gran pregunta que tengo es: ¿cómo les darán la vuelta a esas tortillas? 30 huevos! Espectaculares, y lo que es mejor, riquísimas. El negocio perfecto: sin mesas para no servir fuera de la barra, con platos, vasos y cubiertos de plástico para no lavar, sin terraza, coges tu tapita y tu cañita y te sientas dónde buenamente puedas, y, con unas colas impresionantes a la hora del aperitivo. A veces, las ideas más sencillas son las mejores. ¿Por qué no se me habrá ocurrido a mi algo así?

Casa Santos: c/ Magistral González Francés, 3



10. El Cristo de los Faroles (sobre todo de noche)

Y, por último, porque quería reservar este lugar para este Cristo que me ha robado el corazón. Yo no soy muy de misa, ni de Cristos, ni de iglesias, pero en mis viajes siempre descubro imágenes o edificios que me impactan, como la Esperanza de Triana, la Ermita del Rocío o este Cristo de los Faroles. De día es bonito, pero de noche me puso los pelos de punta. En medio de esa placita iluminado por sus faroles, entre el silencio y las sombras. Me encantó. Para ser sincera, si me tengo que quedar con algún momento especial en estos días, me quedo con esa imagen del Cristo iluminado. Precioso.

Cristo de los Faroles: plaza Capuchinos





























































Y... la anécdota

Como si fuéramos unos "catetillos" que nunca han salido del pueblo nos equivocamos de tren de Córdoba a Madrid y en lugar del AVE cogimos el ALVIA y, cuando nos dimos cuenta del error nos cerraron las puertas del tren en los morros, con tan mala suerte que el tren estaba completamente lleno, ni un asiento! Tuvimos que hacer el trayecto Córdoba-Madrid en el vagón-bar. Menos mal que encontramos una caja de no-se-qué que nos sirvió de butaca estupendísima y que el tren llegaba con tiempo para hacer el cambio del AVE hacia Barcelona en Madrid. Qué desastre! 



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